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Fotografía: 10 conceptos clave por conocer

Nunca es tarde para aprender y mucho menos para reforzar lo aprendido en fotografía.


Aquí encontrarás 10 conceptos que como fotógrafo ya debes conocer pero vale la pena reforzar o si eres nouvelle en el mundo de la  fotografía puedes tener en cuenta en tus primeros trabajos.

 



1) Cómo sujetar correctamente una cámara de fotos réflex: A pesar de que hay una gran cantidad de factores que influyen en la nitidez y por ende en la calidad de tus fotografías, si tu cámara no está firme al momento de dispararla, ninguno de los otros tendrá sentido.

Como si trataras de emular el funcionamiento de un trípode, la clave a la hora de sostener correctamente tu cámara de fotos es justamente esa, conseguir 3 puntos de apoyo (o más de ser posible) para minimizar la posibilidad de que tu cámara se desplace de forma vertical, horizontal o en ambas.

¿Cómo hacerlo con solo dos brazos? Si bien es cierto que solo tienes dos brazos para sostener tu cámara, no olvides que, si la disparas a través del visor, puedes utilizar el contacto entre este y tus cejas o frente como punto de apoyo extra. De este modo, mientras controlas la cámara con la mano derecha y sostienes su peso con la mano izquierda, añades estabilidad utilizando tus cejas o frente como un punto de apoyo extra.

 


2) Profundidad de campo: Explicada llanamente, la profundidad de campo es la zona de la imagen que está nítida o bien enfocada, en contraste con otras zonas de menor enfoque. Como bien sabes, en cualquier encuadre el objetivo puede enfocar únicamente un punto, no varios. Eso sí, ese punto enfocado puede ser amplio o reducido, según nosotros queramos y según nos permitan las capacidades de nuestro objetivo. 

La zona de la imagen que aparecerá nítida y estará bien enfocada determinará nuestra profundidad de campo.

3) Distancia hiperfocal: La Distancia Hiperfocal es la distancia a la que conseguimos mayor zona enfocada en la imagen; es decir, mayor profundidad de campo en la escena. 

Puede que no sea la forma más ortodoxa de calcular la distancia hiperfocal, pero te aseguro que es la más cómoda, ya que existe una aplicación estupenda llamada Dofmaster que puedes consultar aquí y que de forma gratuita, calcula la distancia hiperfocal con idénticos parámetros a la fórmula matemática.

Antes de introducir los valores que hayas decidido, no olvides que no sólo buscas la mayor zona de campo enfocada, sino la mayor nitidez posible en la imagen. Utilizar la distancia hiperfocal, ya aumentará con creces esa zona enfocada de tu imagen, pero no olvides que los objetivos conservan el mayor grado de nitidez en diafragmas intermedios, o el “punto dulce del objetivo”.


4) Ajuste de blancos: ¿Alguna vez has tomado una foto de noche pero en un ambiente iluminado obteniendo una foto amarillenta tirando a un tono ligeramente naranja? ¿Has tomado alguna vez una foto de retrato en una zona de sombra, o en un día nublado, y el resultado fue una foto de tono azul apagado?

En una foto correcta no debería haber ningún tono predominante, debería haber equilibrio, un cierto balance digamos, pero ocurre que a veces las circunstancias en las que disparamos una foto (lugar, momento del día, fuente de luz, etc.) hacen que un color se vuelva dominante.

Como decía antes la luz de las bombillas (de esas que iluminan el interior de una casa por ejemplo) de noche normalmente produce fotos de un tono excesivamente naranja, lo cual afea la foto y desvirtúa sus colores. La solución se halla en el famoso “Balance de Blancos”.

Básicamente la idea consiste en “contrarrestar” el tono predominante utilizando su “contrario” en busca de ese equilibrio. Es así como funciona el Balance de Blancos, no tiene más misterio. Si nos encontramos en una situación en que vemos que las fotos nos salen amarillas o naranjas, aplicamos un Balance de Blancos de tonos más fríos, tirando a azules. Si fuese al revés y las fotos nos salieran por defecto azuladas, aplicaríamos un Balance de Blancos “cálido”, tirando a rojo, para encontrar ese equilibrio de tonos.



5) ISO: La luz es el condimento fundamental en toda receta para una buena fotografía, sin ella no habrá foto posible. La sensibilidad ISO es algo así como el valor que indica que “cantidad de luz” es necesaria para que tu cámara pueda captar una fotografía.Este concepto ha sido heredado de la fotografía analógica a pesar de no guardar mucha relación con lo que era antes y lo que es hoy en día.

En la fotografía analógica, no era posible ajustar la sensibilidad ISO desde la cámara como en la era de la fotografía digital, sino que cada película fotográfica correspondía a un valor ISO distinto. Por lo tanto, no era posible cambiar el ISO de una fotografía a otra sin cambiar el rollo completamente. 

A mayor ISO, mayor ruido, especialmente en las zonas más oscuras. El ruido es el efecto secundario que lograrás al aumentar la “sensibilidad” antes de realizar una toma. Hay tres situaciones que harán que el ruido se presente en tus fotografías:

Amplificación de la señal: este tipo de ruido es generado al amplificar la señal de las celdas encargadas de transformar la luz en señales eléctricas. Este ruido es denominado eléctrico o electrónico.

La temperatura: además del ruido por amplificación, la temperatura del sensor también generará ruido en tus fotografías. Si realizas largas exposiciones o ráfagas, harás que el sensor se vaya calentando, lo que terminará generando “ruido térmico”.

La post producción: cuando una fotografía ha sido subexpuesta y se le intenta aclarar en el pc, es probable que generes ruido. El pc no podrá recuperar los datos que tu cámara no ha sido capaz de capturar por lo que “creará” información donde no la hay, generando ruido.

 


6) Estabilizadores de imagen: Algunas cámaras réflex llevan el estabilizador de imagen incorporado en el cuerpo de la cámara, mientras que otras lo llevan en el objetivo. Y la verdad es que, esté el estabilizador en un sitio o en otro, lo importante es que a la hora de comprar una cámara réflex u objetivo, procuremos que cuente con uno. 

¿Siempre es necesario un estabilizador?

No. Pero hay situaciones más propensas a que la foto resulte borrosa y movida: por ejemplo si es una foto con poca iluminación, lo más seguro es que necesitemos de la ayuda de un estabilizador. También si estamos disparando a distancias focales largas como por ejemplo 100 ó 200mm, suele ser conveniente activar el estabilizador.

En cambio disparar a 18mm ó 25mm generalmente no suele requerir de estabilizador ya que hay menos posibilidades de que la foto salga borrosa. Recuerda, a mayor distancia focal, más posibilidad de foto movida. En otras palabras, tener un estabilizador en un objetivo 18-55mm no sería mala idea, pero tenerlo en un 70-300mm sería imprescindible.

¿SIEMPRE es bueno usar estabilizador?

No. Intenta que la cámara o el objetivo tenga la función de estabilizador para que así lo uses cuando consideres necesario, pero no lo dejes activado siempre. Mi consejo es que utilices el estabilizador cuando realmente te sea necesario.

 


7) Medición y exposición: El dominio de la luz es lo que te definirá como fotógrafo y el modo de medirla es lo que te convertirá en maestro. Si la luz en la escena no está correctamente medida, la exposición no será la correcta y por lo tanto, la calidad de la fotografía se verá afectada haciendo que todas las técnicas y trucos que hayas aplicado hayan sido en vano.

Antes de comenzar a ver cómo es que se mide la luz de una escena para lograr una correcta exposición, es necesario que entiendas que es el rango dinámico y porque es tan importante a la hora de lograr una correcta exposición:

El rango dinámico mide la cantidad de tonos claros y oscuros que tu cámara es capaz de capturar en una misma fotografía, es decir, es la capacidad que tiene la cámara para obtener detalles en ambas zonas de una fotografía, las luces y las sombras. El rango dinámico establece la cantidad de matices tonales que tu cámara es capaz de capturar.

Exposición

 

Exponer es la acción mediante la cual permites que una determinada escena se imprima, es decir sea capturada por un material sensible. En la fotografía analógica, el material sensible es la película y en la fotografía digital, el sensor.

Al contrario de lo que pueda parecerte, la exposición no es el tiempo que la fotografía se expone a la luz: el tiempo es solo una de las tres variables controlan la entrada de luz al plano focal (sensor) para lograr una correcta exposición:

Sensibilidad ISO: indica la cantidad de luz necesaria para poder tomar una fotografía: cuanta mayor luz haya en la escena, menor será el valor ISO necesario y viceversa. Como dijimos con anterioridad,  en la fotografía analógica para cambiar la sensibilidad ISO había que cambiar de película, pero en la era digital, es posible ajustarla desde el menú.

Apertura de diafragma: el diafragma es un dispositivo que se encuentra dentro del objetivo de tu cámara y que permite controlar la cantidad de luz que llega al plano focal (sensor), junto con la velocidad de obturación, y al mismo tiempo, regular la profundidad de campo de la fotografía, es decir, que saldrá en foco y que no.

Cuanto más cierres el diafragma (f/16), mayor profundidad de campo obtendrás en tus fotografías (mayor nitidez) pero menor luz llegada hasta el sensor, debiendo compensar la falta de esta o aumentando la sensibilidad ISO o bien disminuyendo la velocidad de obturación. Cuanto más lo abras (f/1,8), menor será la profundidad de campo (mayor desenfoque o bokeh) y más luz llegará al sensor, pudiendo utilizar valores ISO más bajos y velocidades de obturación más rápidas.

Velocidad de obturación: es el tiempo que el obturador permanece abierto permitiendo que la luz llegue hasta el sensor. Cuanto mayor sea la velocidad de obturación (1/1000), menor será la luz que llegue al sensor, y cuanto menor sea la velocidad (1”), mayor será la luz que logre atravesar el obturador. 

¿Cómo logras equilibrar las 3 variables de la exposición? Una forma muy sencilla de obtener la misma exposición con distintas combinaciones de ISO, velocidad y diafragma es haciendo “dobles y mitades”. ¿Qué quiere decir esto?  Si dejas la apertura del diafragma fija, puedes obtener una misma exposición modificando tanto la sensibilidad ISO y la velocidad de obturación. La exposición en todos los casos será la misma: si duplicas la sensibilidad ISO, para lograr la misma exposición podrás aumentar la velocidad al doble y aún conservar la misma exposición en tu fotografía.

 


8) Bracketing (u horquillado): El bracketing no es más que la toma de varias fotografías de idéntica composición y encuadre, pero variando un parámetro, que puede ser exposición, enfoque, balance de blancos, flash o ISO.

¿Para qué se utiliza? Cuando no somos capaces (más bien nuestro equipo) de captar con exactitud todos los ajustes correctos de exposición, foco o balance de blancos, realizamos varias tomas variando ligeramente el parámetro que nos interesa ajustar. El más común es el de exposición para esas escenas de alto contraste (con mucha diferencia lumínica entre luces y sombras) en las que a menudo tenemos que “sacrificar” bien las luces o bien las sombras.

A través del horquillado, tendrás varias tomas de la misma escena con diferentes valores. De estas tomas, podrás: 1. Escoger a posteriori la que más se asemeje a los resultados que esperabas. 2. Unir las imágenes para “sumar” la información a través de un software concreto-especializado y obtener así una imagen más “completa” con unos valores correctos en cada zona de la imagen.

9) Histograma: El histograma es una gráfica de barras utilizada en estadística que nos muestra la frecuencia con la que se repiten determinados valores.En un histograma se combinan dos variables, una para cada eje. En el caso que nos ocupa, el de la fotografía, en el eje vertical encontramos la “cantidad” de píxeles. En el eje horizontal, encontramos los valores de luminosidad. Es decir, por cada una de las columnas del gráfico obtenemos información sobre su luminosidad (claro u oscuro) y sobre la cantidad de píxeles que tienen esta cualidad.

10) Fotografiar en RAW: RAW se traduce como “crudo” del inglés. Por lo tanto, se trata de un formato con el cual conservamos la foto cruda, sin procesar, como si no la hubiésemos tomado aún.

Cuando disparamos una foto en el formato habitual JPG la cámara graba la imagen en la tarjeta de memoria de manera definitiva que no admite cambios posteriormente, o tal vez sí pero muy pocos. En cambio, si disparamos la foto en formato RAW en realidad estamos “conservando” de alguna manera la escena dentro de la tarjeta de memoria y así mantenemos la posibilidad de terminar de tomar la foto posteriormente, en nuestro pc.

 


Esperamos que encuentres estos 10 conceptos muy útiles en tu próximo ejercicio fotográfico. No dudes en dejar tu comentario o buscar más cursos gratis aquí. El trabajo realizado es una reseña del curso completo disponible en blogdelfotografo.com y creado grandiosamente por Mario Perez, fundador del mismo.

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